Conciencia

Creo que estoy cansada de hacer parecer que mi felicidad es un constante

Que la moral y los valores ya no existen

Que la vida no me importa un comino

Que prefiero salir corriendo que lidiar conmigo

Pero el aire fresco de la tarde

Me ha susurrado a la piel

Niña no pretendes crecer tan rápido

Acepta que no estás bien

Que tu vida ha tomado un giro a la edad que pensabas estaría todo en perfecto estado

Lo sé, el destino es un cretino

Grítale a las personas que te quieren que tus sentimientos están hechos trizas

Que no tienes control de tu cuerpo

Ni de tu tiempo

Tú cerebro te engaña a cada rato

La conformidad de lo indeseable te ha atrapado

Que por más que escalas hacia arriba

Un paso en falso y te deslizas

Acepta la realidad que te ha condenado

La que tanto esquivas

La que recorres de prisa

Anuncios

Un texto del pasado que salta al presente

No hay nada más doloroso que llegar al punto de preguntarle a Dios, que hiciste para merecer esto.

El momento cuando le preguntas porque te dejo de querer.

Llorando suplicándole con un vacío en tu pecho sin poder respirar, qué te ayude a salir de esta.

No hay nada más doloroso que amar a alguien que ya no puedes ver.

Sentirte la peor persona del mundo por la ignorancia que te regala el que una vez fue el amor de tu vida.

El miedo de sentir que no encontrarás algo así.

El sentir, años después que todavía añoras su presencia, mientras el ha bloqueado cada memoria de ti.

¿Cómo se sentirá ser así de libre ?

El pensamiento de una persona dependiente emocionalmente hablando

Si supieras cuánto te añora mi cuerpo

Mi piel derrama lágrimas de sufrimiento aunque sea a escondidas

Pues extrañarte ya no puedo evitarlo

Eras el amor de mi vida

Me encuentro perdida

Yo sé que tú has encontrado paz sin mi

Pero estar sin ti es como si viviera con melancolía

Cada día cada noche

Al mirar la luna me pregunto que días me respondes

Al llamado de mi alma

Al llamado de mi ser

Que siempre te extraña

Y no deja de recordar

Aquel momento

La última vez

Quiero tocar mi mano con la tuya pero como enamorados esta vez

Te quiero a mi lado pero también te quiero lejos

Se que me haces daño

Pero necesitarte es inevitable

Como la lluvia de las nubes

Como la explosión de mis virtudes

Al verte otra vez

Es solo una ilusión

Un espejismo

Un deseo

Algo imposible

Pero se que algún día te veré

Y volveré a ver esos ojos cansados

Ese día se que volverá a doler

Como siempre, como nunca

Como toda la vida.

Pensamiento ectópico

Cuando sientes que no estás presente

Que vagas por la vida sin realmente sentir tu alrededor

Te percatas que te falta experimentar conexiones con el mundo y tú alma

Todo está listo, aunque tus metas intangibles

Pero tú simplemente no te encuentras

Te sientes entumecida, como que tú cerebro está en pausa

Deseando una chispa

Anhelando el día que llegue un destello que por fin despierte a tu verdadero ser

Que te llene el cuerpo de flores

Manifestándose todos tus colores

Pero vagas por la vida cabizbaja, todo a tu alrededor es gris

A veces puedes alcanzar ver un poco de luz

Pero son como las luces del cielo el que llega de las estrellas

Van disipando cada cierto tiempo

En mil años luz, como inalcanzable

Como un sueño precioso donde todo lo bueno existe

Una utopía

Existe algo de imposibilidad

A veces sientes que estás cansada

Que todo esto no vale la pena

Dicen que la esperanza muere a lo último

Pero la espiritualidad nunca fue lo tuyo

Tengo miedo que llegue un resplandor tan grande como el sol

Para tus ojos desalentados, que se encaprichan con el sueño de lo inalcanzable

Cegados por mirar tanto aquello que mineral parece

Pero como dicen unos sabios ten cuidado con lo que brilla, pues no todo lo que brilla es oro

El temor de quedar cicatrizada hasta el día de tu muerte terrenal, pues el alma muere el día que tú corazón deja de latir rápido por la causa mayor, el amor.

La profecía que está a punto de cumplirse

Y sé que cuando ya no tenga esperanza,

que nuestro amor de niños muera junto con tu imagen,

y tu risa ya no retumbe en mis memorias.

Cuando el impulso de saber de ti desaparezca, como las hojas en los árboles de invierno,

y que el agua de los días tristes se lleve el sabor de tus besos.

El día que mis manos ya no recuerden el relieve de tu cara, y tampoco esos lindos ojos negros.

Que mi nariz olvide el olor de tu camisa y el dulce toque de mis labios con tus mejillas.

Cuando sea posible despedirme de ti sin ganas de besarte otra vez, y ya no sienta un alivio al escuchar tu voz.

En el momento que me desintoxique de ti y cada célula de mi cuerpo ya no piense en tu regreso,

En el preciso momento que por fin llegue la hora de vencer a tu memoria y te esfumes como el viento,

sé, que ese día volverás.

la historia del primer amor

No sé si alguna vez te has enamorado. Cuando me sucedió a mí, eran tiempos complicados. No necesariamente estaba perdida, pero mi corazón ya estaba golpeado por alguna que otra circunstancia. No tengo idea si es porque en este tiempo parece ser que llueve la depresión, o simplemente viene empaquetado en nuestro ADN, pero ahora comprendo que siempre fui una niña triste, hasta el día que llegaste tú.

Por alguna razón, no sé si el universo conspira, nos ignora o hace malabares con la vida de las personas, pero te conocí. En un evento raro donde por fin me habían dejado salir de fiesta, sin embargo, ese día no pensé que era parte de la historia de amor que siempre había esperado con ansias. Te vi, y simplemente sonreí de la manera más natural y pura que alguna vez había sentido. Recuerdo tu sonrisa, claramente como una gota de agua. Tenías una pizca de niñez todavía con aquellos braquets que te cargabas, y aun así se me olvidaron todos los chicos que alguna vez se me habían hecho agraciados por la vida, porque ahora tú, desde ese instante, eras mi punto fijo, mi enfoque de esa noche. El comienzo de todo este bonito desastre.

Y veras, en ese momento no sabía que se convertiría en un recuerdo que me perseguiría constantemente. El recuerdo del principio de todo. Era uno de mis favoritos, algo que calmaba mi ira y me hacía sonreír. Aunque tal vez, todavía.  Solo sé que me acuerdo de un baile con una niña que no sabía bailar, que enamoraste desde el primer día con un mini canto en el oído y un olor vibrante de tu perfume. El rápido despido que tuve que hacer y las ansias de verte en alguna otra parte. Y que al final de la noche yo estaba escuchando la canción más cursi, dando vueltas en mi cama esperando que sintieras lo mismo que yo.

Yo era una eterna romántica y tú eras el chico rebelde de la historia. O al menos así lo describían mis amigos. Aléjate de él, era lo más resonante que decían. Pero yo vi algo en ti que irradiaba una chispa que causaba que mi corazón se acelerara. Y alguna vez había leído que cuando sintieras eso, la idea más coherente era aventarte sin miedo a la incertidumbre, y eso es lo que hice. Aventarme. La impulsividad combinada con la inhabilidad de mi cerebro para conquistarte me causó muchos momentos de vergüenza. ¿Recuerdas? El pretexto más tonto para hablarte fue mi mejor estrategia. O acompañar a mis amigos con el único motivo de verte a ti.

Mi mamá siempre me decía, “niña deja que te persigan a ti, el que quiera azul celeste que le cueste”. Pero tú, es que tú, no sé qué tenías que me sacabas de mis casillas. La verdad es que, jamás en mi corta vida había trabajado tanto por alguien, de repente toda aquella vergüenza se me escurría del cuerpo tan solo para poder mirarte a los ojos.

Así fue pasando el tiempo, hasta que llegó el día que pensaba rendirme. Nada rendía frutos y como una flor se marchita por la falta de agua, así me paraba cabizbaja. Entonces, de la nada ya estaba en aquella velada en un porche sentada junto a ti, acariciando suavemente tu cabeza. Si lo pudiera decir al aire, siento que fue el día que al fin te fijaste en mí. Nunca había pensado que una persona te podría hacer tan feliz con cosas tan ordinarias como un simple me gustas.

Pero, sin olvidar que era una niña triste con complejos de falta de cariño y aún más importante… de confianza, me fui envolviendo en el poco cariño que lograba obtener de ti. Aún era muy fresco todo, pero, me tiré casi sin pensar en el abismo de tu amor. Y a este punto no sé si pedir perdón a la vida, a ti o a mí de haberlo hecho tan rápida, ciega y profundamente. Aunque era solo una niña y tu solo un niño.

Los humanos solo aprenden a prueba y error en la vida. Cometimos errores, y realmente a veces pienso que solo fueron distractores del amor, el miedo al compromiso o la torpeza de no saber querer. Una memoria como; rechazar mi llamada, que yo solo quería escuchar tu voz, decirles a las personas ajenas a mí, que yo solo quería besarte, y que pretendías estar enfermo. Ahora solo dan risa, pero en el momento fueron banderas rojas para alejarme. Y claro, mi intensidad de querer mi historia de amor, que me quisieras tanto como yo a ti, que todo fuera rápido y la necesidad de llenar mi vacío con tu cariño debieron ser banderas rojas para que te alejaras tú, tal vez para siempre. Pero no te alejaste por mucho tiempo, aun así, volviste y yo… aun así, te acepte de nuevo en mi vida, sin querer, con un sentimiento de plenitud pura.

Fue el perdón de tu boca y el siempre te voy a querer tonto de la mía, el roce de esos labios y un abrazo insuperable. Y como dije, hay algunos momentos que no sabes que perdurarán, por lo tanto, yo no sabía en ese instante que esa frase se clavaría más de lo esperado en mi corazón.

En poco tiempo, la felicidad no cabía en mis sonrisas. Nunca fui de las personas cariñosas ni de las que expresaba sus sentimientos, pero tú hacías que lo hiciera de manera amena. Te confieso que a veces pensaba que no te demostraba lo mucho que me emocionaba cuando te recibía en la puerta y en muchos pensamientos había querido regresar el tiempo para abrazarte muy fuerte y besarte las mejillas, por supuesto solo fueron sueños, pero recordándotelo, para mí eras lo más bonito y esperado de mis días. Y en ese tiempo cualquier cosa que pasara, sabíamos que al final del día nos queríamos muchísimo, aunque seguíamos siendo inexpertos y sustancialmente desconocidos, tu un niño egoísta algo fiestero y yo una niña buena con problemas de autoestima, no nos esperábamos la bomba nuclear que eso generaría, las peleas simples, las ofensas abismales, y la ignorancia trascendente hacía la empatía.

Los destacados flashbacks de momentos en el sillón, donde conocimos la esencia de aquel amor, cuando la mayoría de las veces la amargura no se sentía ni la competencia de ver quien era más grande, más maduro, el mejor de la relación. Así es como trato de recordarte, después de todo, sin interferencias, estáticos en ese instante en el tiempo.

En esos primeros meses, no nos habíamos dado cuenta que esa burbuja de felicidad que teníamos, era la felicidad inocente y simple que atesoraríamos para sujetarnos de las tormentas que seguirían después. Y sabes? Lo particular de esa época es que no sé si estaba ciegamente enamorada o era la clave secreta para que el amor perdurara.

Acostumbrarse a una persona nunca es fácil, tampoco fue flores y colores los primeros meses. Pero la emoción de conocernos, y tu cambio radical al compromiso en ese tiempo fueron las cosas que me hicieron quedarme, a veces los dos éramos muy estúpidos al hablar, pero aun así se veía que intentabas conquistarme, aunque si te digo un secreto, yo ya estaba totalmente loca por ti. Pero hay muchas cosas que no tenías claras todavía. Siempre pensé que no estabas seguro del amor que me tenías, que solo era una segunda opción. Sonará cliché, pero son detalles que solo una mujer puede notar, palabras, acciones inclusive miradas. Había algunas veces que me sentía inferior a ti, o que no te merecía por no ser lo suficientemente guapa o linda o porque no podía salir contigo a fiestas. Era un sentimiento reprimido, tal vez y por eso muchas veces peleaba sin que tu hallaras un sentido. Y es que la primera vez que me dejaste, sentí todas las ilusiones de una niña aplastadas por la incertidumbre de no saber si eras tú o yo la que falló. Ahora se, que solo fue parte de tu inmadurez y una pizca de tu egoísmo que no supo curar el corazón herido de la niña con baja autoestima que no sabía hablarte de forma correcta, y que era bien mula, inmadura-mente.

Pero, ¿sabes? Ninguna pelea superaba el verte llegar para poder por fin después de tanto tiempo de haberte añorado, poder abrazarte fuerte y estar contigo simplemente viendo los Simpson. Era mi noche perfecta. Me encantaba vestirme bonita para ti, un día me dijiste que no me vistiera tan formal. Y pues, mi primer pensamiento fue de… hmm ¿are you stupid? Pero no lo dejé de hacer porque yo quería estar chulísima para ti. Siento que había algo en ti que te retraía de ser realmente la persona que yo pensaba conocer. Estabas envuelto en prejuicios, en los pensamientos de las demás personas. No sé porque te interesaba tanto lo que dirían las otras personas sobre ti o de mí, o porque te dejabas llevar tanto por los consejos de los demás. La verdad nunca supe si en realidad pasaba eso o solo era mí imaginación y realmente me juzgabas sin intención de hacerme mal, probablemente ni te dabas cuenta, yo sé que me querías. Pero también ha de haber sido difícil lidiar conmigo obligándote a ser alguien que no eras.

No sé si alguna vez lo supiste tú, pero a mí me encantaba presumirte con todos mis amigos, para mí eras lo mejor que me había pasado. Si quieres pregunta, eras mis ojos. Era la típica niña enamorada que le fascinaba hablar de ti 24/7, aunque a veces si hablaba típicamente con mis amigas de ti diciendo que eras un menso por no responder a todos mis mensajes lindos, vaya cosas tan ordinarias por las que a veces uno se enoja verdad? Como no poner un corazón al final de cada oración. O por que no eras lo suficientemente romántico. Las cartas que nunca llegaron, y las pocas que recibí salieron sobrando una vez que todo terminó.

La primera vez que supe que no nomas era una relación común y corriente de típicos adolescentes enamorados, fue cuando me peleé con mi hermano más grande, veras, él había sido siempre un idiota y nunca había valorado a su familia. Recuerdo que fue por una estupidez, pero la tensión de nuestra familia estaba en un pico muy alto en esos tiempos, que en realidad no te mentía que tú eras lo único bueno que me hacía sentir sana y que calmaba mis demonios, mi frustración entre otras cosas. El punto es que me peleé muy feo, y tenerte a ti con tu abrazo gentil diciéndome que me querías, fue lo más bonito que alguien me había hecho sentir, supe desde esa vez que te quería tener a mi lado por mucho tiempo más, aunque sé que para ti debió ser una de esas banderas rojas, para mí fue la calma entre mis tormentas personales. Y que, pensándola bien, fue un error fatal porque de repente sentí como si fueras mi única familia que me quería, muy mala combinación. Me volví dependiente de tu presencia.

Si te puedo confesar, llegaste en un punto crucial en mi vida. No recuerdo si alguna vez te lo dije, pero sí, tal vez no fuiste la persona más adecuada para esta situación, pero implícitamente me ayudaste a salir de varias. Aunque yo sienta ahora que me hundiste, en aquel tiempo lograste levantarme de una depresión constante que tenía que nadie notaba. Por un mini momento fuiste la única persona en la que confiaba y que apreciaba. Y sabes, mi mamá te quería mucho, ella solo me vio llorar por ti hasta lo último, pero siempre me veía feliz, me regañaba si pensaba que te estaba haciendo peleas. En realidad, te apreciaba mucho, y a veces pienso que no solo me rompiste el corazón a mí, a mi mamá se le quebranto un poquito el suyo cuando te fuiste.

Después de eso, las cosas simplemente se tornaron raras, difusas. Hubo muchas cosas que pasamos sin quererlas así. Altas y bajas. Errores de humanos. Equivocaciones de niños. Un viaje a la playa donde nunca apareciste ni me buscaste. Peleas sin sentido, dos enojones narcisistas peleando por ser el más grande. Yo diciéndote que me estaba desenamorando y tu saliendo de fiesta todos los fines, sin mí. Una ida a tu casa que termino en la pelea de mis papás (aunque te amé demasiado esa vez, muchas gracias) Yo reclamándote cada pequeña cosa, tu diciéndome que siempre quería que tuvieras la culpa. La carta que te hice, la llamada en donde me cortaste por primera vez, diciendo que tu mama te dijo que no volvieras conmigo, que yo estaba loca. Un beso prohibido. Tu falta de confianza, mi falta de confianza. Estas situaciones fueron las que cambiaron el rumbo de nuestro amor. Ya no se trataba solamente de estar bien. ¿Quién tenía el control? ¿Quién era mejor? Ninguno de los dos perdonó de verdad después de eso. Una pelea en el banco, yo llorando por creer estar loca tu diciendo que fuera al psicólogo, acordar un tiempo. No poder cumplirlo. Cortar, volver. Una pelea semidefinitiva, tus lágrimas, las mías. Tu rechazo. Él te amo perdido, borrar fotos en redes sociales, la playa maldita, mi reclamo, tu regreso, mi incompatibilidad de creer que habías cometido eso. Mis deslices. Los tuyos. Tus mentiras. Las mías. Los dos por fin cayendo en espiral hacia el abismo temido del que me avente desde la primera vez que te vi. En final inevitable. El rompimiento definitivo. Y lo demás es historia que no quiero repetir.

Hay cosas tan dolorosas para mí, que al ya no tener ni una pizca de enojo hacía ti, me duelen aún más. Me duele haber cambiado tanto, me duele ser extraños, me duele seguir pensándote, me sigue doliendo haberte perdido. Habernos desconocido, al escribir sobre el principio y estar sonriendo recordando cosas que no puedo escribir, me hace pensar que hay cosas tan inútiles que nos llevan al fondo del precipicio. No pudimos volar.

Algunos lo llaman el efecto mariposa. Otros cuantos, destino. Algunos, el famoso “todo pasa por algo”. Pero yo le llamo, malabares del universo. Nada pasa por algo, nada esta predeterminado, nosotros vemos pasar la vida, las oportunidades. Algunos ciegos por venganza, algunos otros por enojo.

Pero tú, yo no sé qué eres tú en mi vida que no te sales de mi mente. Al parecer tampoco de mi corazón, y es que por más que ignores y no te acuerdes de mí, aquí sigo esperando por ti.